LAS AVES DE RAPIÑA


El aire tiene también sus leones y sus tigres; por supuesto, no tigres y leones reales, sino aves tan hambrientas y feroces como las terribles fieras de las selvas y los páramos. Cuando estudiamos sus vidas y costumbres, vemos que las águilas, los halcones, los milanos, los buharros, los buitres, las aves de rapiña nocturnas y otras carnívoras desempeñan un oficio semejante al de los animales carniceros. Unas derriban sus presas, las matan y las devoran; otras esperan a que la muerte concluya con la existencia de un hombre o de un animal para comenzar su festín.

La más majestuosa y espléndida de las aves de rapiña, y a la vez la que más noble aspecto posee entre todas las otras, es el águila. Ocupa el primer lugar en el grupo de los falconiformes, el que comprende numerosas especies de aves, que persiguen y capturan sus presas durante el día.

Las mayores de todas son las águilas marinas, de las que existen varias especies diseminadas por una gran parte del mundo. Se encuentran en las regiones del noroeste e islas septentrionales de Europa. A veces se corren algunas hacia el Sur. En el bosque de Windsor fue cazada una, en 1856, que medía cerca de dos metros y medio de una extremidad a otra de las alas, y un metro próximamente desde la punta del pico al extremo de la cola, y pesaba diez kilogramos.

Pero éstos son casos raros; por regla general, hay que ir a las regiones desiertas o a las montañas más agrestes y peladas para encontrar dichas aves. En esos lugares viven las águilas marinas en sus glorias, y suelen verse también águilas doradas, aunque no con mucha frecuencia.

Las águilas marinas se llaman así no porque naden en el océano, sino porque, además de alimentarse de aves y pequeños mamíferos, son aficionadas a los peces, y, dejándose caer y dando un golpe con sus poderosas patas, en la superficie del mar, de los ríos o de los lagos, sacan del agua la presa que ha llamado su atención. El águila de cabeza blanca de América se asemeja mucho al águila marina de Europa a la que se denomina también águila pescadora. Otra águila marina llamada pigargo es muy corpulenta y tiene cola corta, blanca y en forma de cuña. Vive en las costas rocosas y anida en los acantilados. La mayor de las águilas marinas es el águila gigante del Japón, que vive en las costas orientales del Pacífico.

Una vez viose a un águila marina precipitarse desde el aire, con celeridad pasmosa, sobre la superficie del agua, y hundir sus garras en un salmón magnífico. Luchó éste valientemente y logró arrastrar al ave debajo del agua. El águila no podía zafar sus garras, y el salmón no cesaba de nadar y contender; y tan engolfados se hallaban los dos en la lucha, que un pescador pudo apoderarse de ambos. El águila marina intercala entre sus comidas de pescado otras de aves, liebres, conejos, corderillos y cabritos.

El águila mayor de Europa y América es la dorada o real, a la que los indios norteamericanos designaban con el nombre de águila guerrera, porque ellos fabricaban con sus plumas los gorros con que iban a la guerra; pero ha desaparecido casi en absoluto de la mitad oriental de Estados Unidos, a causa del encarnizamiento con que se las ha perseguido. Las que quedan sólo habitan las partes más agrestes de las montañas, en la región occidental y en Canadá. En Europa escasean también, salvo en distritos apartados.