LOS GRANDES GENIOS DE LA MÚSICA


La música brinda al hombre uno de los placeres más elevados de la vida. Con sus infinitas gradaciones logra conmover, como ninguna otra expresión del arte, las fibras más profundas del corazón, despertando recuerdos o provocando una verdadera gama de sentimientos: amor, dolor, odio, pasión, angustia o fervor patriótico o religioso.

Así como el poeta se vale del verso y el pintor de la forma y los colores para provocar una emoción estética, el músico recurre a los sonidos para conseguir un efecto similar. Mediante notas, que engendran la melodía, y pausas y silencios que determinan el ritmo, puede describir tanto las maravillas de la Naturaleza como el fervor místico o la complejidad del alma humana.

No obstante su remoto origen, la historia sólo registra el nombre de compositores dignos de entrar en la inmortalidad desde hace apenas dos o tres siglos, mientras enriquece sus páginas con la biografía de poetas, pintores y escultores pertenecientes a épocas muy remotas.

Entre los artistas es frecuente encontrar alguno; a quienes la vida les fue poco propicia, porque tuvieron que luchar contra la miseria y el dolor, venciendo dificultades de toda especie, para alcanzar la fama sólo después de la muerte. Otros, en cambio, pareciera que nacieron bajo el signo de una estrella propicia que siempre alumbró sus caminos para evitarles escollos y espinas.