LOS GRANDES PENSADORES


La verdadera historia es la historia del pensamiento humano. Fácilmente llegamos a cansarnos leyendo lo que han hecho los reyes, y las victorias logradas por estos o aquellos ejércitos. Existe otra historia más profunda que es, al mismo tiempo, la más interesante e instructiva. Nos referimos a lo que los hombres han pensado del mundo y de sí mismos.

Esta historia nos hace retroceder hasta el primer hombre, que, al volver de la caza diaria, dejó caer al suelo la honda y la piedra, y, sintiendo el alma turbada por melancólica curiosidad, miró a las estrellas y se preguntó: “¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?” En otras ocasiones lo inquietaban pensamientos distintos; se preguntaba quizás: “¿Para qué serviría el día de mañana? ¿Saldría en él al campo o se quedaría en casa y perfeccionaría el rodado de la piedra y el filo del cuchillo?”. Así pensaba otras veces; pero hoy no pensaba en la utilidad inmediata de este día; hoy le preocupaba el pensamiento sobre la utilidad de todos los días y el porqué de todos los afanes, cuando los consideraba como un todo desde el día en que nació hasta el día en que debería morir. ¿Vivir tenía un sentido, servía para algo? Y este mundo en el que encontraba en la caza sustento y en la gruta abrigo ¿qué era en sí mismo? Más allá del empleo cotidiano con que se ayudaba de él para vivir, ¿ocultaba algún significado? Sin duda, las condiciones de vida y los usos que de las cosas hace el hombre han mudado con el correr de los siglos; pero cada hombre que ha vivido no ha dejado de plantearse, en alguna hora de su historia, la misma inquietud que ocupó la mente del primer hombre. Por desgracia, por falta de reflexión o por el mordisco despiadado de las urgencias inmediatas, muchos no tuvieron tiempo para detenerse en ello, y no se han ocupado con detención en estos pensamientos. Son éstas, con todo, las preguntas cuya respuesta más interesa a todos; responder a ellas, en forma coherente y ordenada, es oficio y muestra de la más alta sabiduría.