¿Por qué los grandes pensadores de la humanidad han recibido el nombre de filósofos?


En todos los pueblos y en todos los tiempos hubo y habrá hombres que hacen del responder a las preguntas <le que hablamos la ocupación de su vida. Porque se han dedicado, con el tesón de enamorados, a encontrarles respuesta, que es -como decíamos- la más alta sabiduría, a esos hombres los llamamos filósofos, que, en griego, significa precisamente esto: amante de la sabiduría.

Hoy vamos a contar algo de algunos, pues si tuviéramos que hablar de todos no nos alcanzarían el espacio y el tiempo. Dejaremos a un lado a los pensadores y filósofos que pertenecen al patrimonio de otras culturas, y hablaremos de los que forman la cultura occidental, que es la nuestra; aun entre éstos diremos algo sólo de aquellos que son hitos señeros en la historia del pensamiento, y a los que hay que volver siempre porque en ellos rezuma el pensar de su tiempo, y porque de ellos y de la visión con que miraron al mundo y al hombre algo ha pasado hasta nosotros; necesitamos el recurso de su pensamiento si queremos entender el nuestro. De estos autores lo que apasiona es lo que dijeron y el cómo veían y explicaban el misterio del destino y el sentido de la vida. La trama y los hechos que componen su historia, comparados con su pensamiento, parecen de importancia secundaria. Pero, como su pensamiento no es fácil de entender sin una preparación especial y una cultura evolucionada, y como su vida y sus hechos ayudan a entenderlo, nos entretendremos contando algo de sus vidas y un poquito, nada más, de su pensamiento.

No los presentamos según el orden cronológico; preferimos agruparlos, basándonos para ello en la similitud de sus vidas o en la inspiración profunda de sus sistemas: es curioso comprobar cómo ciertos temas fundamentales y ciertos enfoques característicos se repiten en el tiempo y dan a la historia del pensar filosófico ese movimiento pendular que siempre va y vuelve entre puntos determinados, medulares del saber.