POR CAMINOS DE ESPAÑA


Cada una de las provincias que forman la nación española tiene una fisonomía propia, ya por su aspecto físico, por las costumbres de sus habitantes o por el dialecto e historia particulares. Si recordamos que casi todas ellas fueron reinos independientes, antes de realizarse la unificación política de la península, en época de los Reyes Católicos, nos explicaremos mejor esa notable característica: el espíritu regionalista se mantuvo fuertemente arraigado, al punto de haber logrado sobrevivir durante más de cinco siglos a la integración nacional.

Aunque la división de las provincias de España responde casi completamente a razones administrativas, casi todas siguen en grandes trazos la línea de las fronteras tradicionalmente admitidas de aquellos antiguos reinos; de modo que hasta por esas circunstancias se contribuye a mantener vivas las tradiciones y el folklore propios de cada una de ellas.