EL DOMINIO DEL CANADÁ


Si nos pusiéramos a estudiar el movimiento migratorio de los pueblos, veríamos con sorpresa que gran parte de él se desplaza hacia la única monarquía de América: el Dominio del Canadá, estado soberano, miembro de la Comunidad Británica de Naciones, el país más grande del continente y el tercero en el mundo por su extensión territorial. Últimamente se establecieron en Canadá, por quinquenio, casi ochocientos mil inmigrantes, ingleses, alemanes e italianos en su mayoría, y con ello la población del país sobrepasa ya los quince millones y medio de habitantes, descendientes casi todos de los primitivos pobladores franceses e ingleses que conservan, con el idioma, la religión de sus mayores. Si bien se supone que los últimos pobladores de Canadá emigraron de sus países de origen debido al trabajo escaso o a la inseguridad, cabe preguntarse: ¿Por qué eligieron a Canadá? ¿Qué ventajas les ofrecía para su afincamiento? ¿Qué atracción ejercía sobre ellos?

Es que la Naturaleza se ha mostrado sumamente pródiga en los casi diez millones de kilómetros cuadrados que forman su territorio, dividido en cinco grandes regiones naturales, cuyo relieve es continuación del de Estados Unidos de América.

Terranova y las provincias marítimas forman la primera zona, una semillanura suavemente ondulada, que podríamos denominar Canadá Atlántico, donde, a causa del hundimiento de las costas, la región se articula maravillosamente en calas, golfos, ensenadas y bahías profundas como la de Fundy, en la que se han registrado las mareas más altas del Globo. Debido a las corrientes marítimas frías, que procedentes del Ártico recorren la bahía de Baffin y el estrecho de Davis, las costas de la península de Labrador permanecen gran parte del año bloqueadas por los hielos.

La segunda región es la del San Lorenzo, que comprende la loma de las Lauréntidas, reborde del escudo canadiense, a la orilla izquierda del río de ese nombre. El río San Lorenzo lleva al océano Atlántico las aguas de los grandes lagos: Michigan, Superior, Hurón, Erie y Ontario; los cuatro últimos sirven de límite entre Estados Unidos y Canadá; ambos países comparten sus aguas.

La tercera región, que es la parte central de Canadá, se extiende desde la costa de la península de Labrador hasta la desembocadura del río Mackenzie. Es ésta una de las zonas más viejas del relieve terrestre, e incluye el escudo laurentino; presenta una serie de lomas redondeadas que descansan en una semillanura; la superficie reunida de sus grandes lagos alcanza a 325.000 kilómetros cuadrados. En esta hermosa región lacustre se encuentran las grandes extensiones de reserva de los parques nacionales, de los cuales hay actualmente trece, nueve de ellos panorámicos y cuatro zoológicos, donde viven en completa libertad bisontes, alces, ciervos, osos, ardillas, ratas almizcleras, visones, nutrias y castores, como una forma de impedir su desaparición por la caza. Llámase Columbia Británica la cuarta región. En ella encontramos la continuación de las cordilleras del oeste de Estados Unidos, de topografía semejante a la de los Alpes, que encierra gran cantidad de lagos. La cadena costera, cortada por numerosos fiordos, se enorgullece de tener la cima más alta de América del Norte: el monte Me. Kinley, de 6.237 metros.

También en esta región está comprendida la cadena de Vancouver, que, sumergida en el Pacífico, emerge en el archipiélago de la Reina Carlota y el de la isla Vancouver. La corriente cálida de Kuro-Sivo hace más templado el clima de Columbia, pero en el interior la altura modifica las condiciones climáticas. La temperatura adecuada y la elevada humedad ambiental hacen que toda esta región se halle cubierta de bosques con ejemplares magníficos de pinos, cedros, abetos, arces, álamos y olmos. Y, por último, la región donde está el archipiélago polar ártico, que alcanza una extensión de 1.350.000 kilómetros cuadrados, forma un mundo insular de tierras heladas. Comprende esta zona todo el territorio situado al norte del paralelo 60" y los alrededores de la bahía de Hudson. Esta región, que es juntamente con Siberia la de clima más frío del mundo, está prácticamente deshabitada; su flora es semejante a la de la tundra siberiana, poblada de musgos y líquenes y sin vegetación arborescente.