EL MODERNISMO EN ESCULTURA Y ARQUITECTURA


El adjetivo moderno, aplicado a las artes, se torna un tanto ambiguo porque, según su alcance y cómo trabajaron los grandes maestros de otros tiempos, también ellos fueron modernos si los comparamos con sus predecesores.

El modernismo está, por tanto, en relación directa con la renovación de la técnica y la concepción artística; en ese sentido las artes del siglo xx fueron verdaderamente revolucionarias. Generalizando, se puede decir que el arte moderno se inicia con el impresionismo y culmina por una parte en el suprarrealismo y por otra en el llamado arte abstracto y todos sus derivados actuales.

La renovación conceptual del arte apareció casi simultáneamente alrededor de 1910 en distintos lugares de Europa, con movimientos tan diferentes a lo conocido, como el cubismo, el futurismo, el dadaísmo y tantos otros. Además, en todos los cenáculos artísticos, plásticos o literarios comenzó a hablarse de un arte no-figurativo, llamado abstracto, que alguien definió como el arte de la concepción pura, es decir, un arte que no contiene ningún llamado, ninguna evocación de la realidad observada y que, como afirma Seuphor, sólo debe ser juzgado legítimamente desde el punto de vista de la armonía, de la composición y del orden, o bien de la desarmonía, la contracomposición y el desorden alcanzados deliberadamente.