El comandante Peary llega, al fin, al polo norte en 1909


Muchas expediciones se propusieron alcanzar el Polo Norte, pero únicamente el comandante Roberto E. Peary, oficial de la marina norteamericana, consiguió llegar a la meta, el día 6 de abril de 1909. No era ésta la primera vez que el valiente marino se aventuraba en los hielos del Norte, pues ya en 1905 los intensos fríos y las tempestades lo obligaron a desistir en su propósito de alcanzar la meta anhelada por tantos hombres. En 1907, el médico Federico Cook afirmó haber llegado al Polo, pero la veracidad de sus observaciones fue impugnada por Peary, que en el ínterin había realmente alcanzado el Polo Norte. Sometido el caso a la Universidad de Copenhague, lo resolvió a favor de Peary, dictamen después acatado por el mismo Cook, quien admitió la posibilidad de una alucinación a causa de las penalidades y sufrimientos de su viaje.

La expedición de Peary es un ejemplo de tenacidad y previsión, pues hasta los menores detalles fueron cuidadosamente estudiados. Nada revela mejor la emoción del primer hombre que sentó sus plantas en un extremo del eje del globo que las palabras escritas por el propio Peary: "El aire cortaba como acero, quemándonos los ojos, y los mismos esquimales se quejaban de sufrimientos en la nariz, lo que nunca oí en ellos hasta ahora. El día 6 de abril nos detuvimos. El resultado de la observación arrojó 89° 57'. Entonces escribí en mi diario: ¡El Polo; al fin, el premio de tres siglos de esfuerzos! ¡Mi sueño de más de veinte años! Despejado el cielo tomé una serie de observaciones, y aunque me pareció extraño, había pasado del hemisferio oeste al hemisferio este. Volviendo sobre mi pista fijé mi situación. De cada punto del horizonte los espíritus de aquellos cuyos huesos reposan alrededor del circulo ártico, me miraban. El Este, el Oeste y el Norte habían desaparecido para mí. En todas direcciones era el Sur. En este sitio un día y una noche hacen un año. Cien días un siglo".