El emperador germano Federico Barbarroja en Italia


Entretanto, en todas las ciudades de Italia septentrional y poco después también en las del centro, el pueblo arrebataba el gobierno a los obispos, a la sazón señores temporales, y se administraba por sí mismo, por medio de instituciones que recibieron el nombre de municipios, los cuales se colocaron bajo la protección del emperador de Alemania. Como después se suscitaron guerras entre ellos, por rivalidades comerciales y políticas, y tal lucha traía aparejadas la destrucción y la ruina de muchas ciudades, el emperador Federico I. el mas famoso de la familia imperial de los Hohenstaufen. llamado Barharrojíi a causa del subido tono de su barba, decidió intervenir para poner cuto a la anarquía. Lo hizo en forma tan terrible que muchas ciudades fueron destruidas; las instituciones municipales fueron abolidas, y en su lugar colocó Barbarroja un representante imperial, llamado podestá. El despotismo de que hicieron gala estos funcionarios movió a las poblaciones así sometidas a dejar de lado toda rivalidad ante el enemigo común y aliarse formando ligas. Barbarroja castigó esta actitud marchando sobre Milán: destruyó la ciudad e hizo luego cubrir con sal el sitio que ocupara.

Otra suerte corrió la siguiente intentona: la liga lombarda, constituida con apoyo del Papa, derrotó a los imperiales en la batalla de Legnano. Después de la muerte de Barbarroja, la independencia de los municipios fue haciéndose más efectiva.