EL IMPERIO DE LOS INCAS


El Perú es un país situado a orillas del océano Pacífico, en la costa occidental de América del Sur. Antaño, cuando su nombre comenzó a conocerse en Europa, juntamente con las riquezas en metales preciosos que de él extrajeron los españoles descubridores y conquistadores, se lo creyó el país más rico de la tierra. De allí la expresión ¡Vale un Perú! para señalar algo de mucho valor. Empero, la riqueza del Imperio de los Incas, pueblo que habitaba el Perú cuando los europeos pusieron su planta en él, no estribaba sólo en el oro o la plata, sino en los cultivos inteligentemente arrancados al suelo, y por un sistema de explotación en realidad asombroso para la época.

Antes daremos una recorrida sobre la tierra peruana y trataremos de describir el majestuoso escenario donde la Historia desarrolló uno de sus más notables episodios.

Tres zonas se distinguen netamente en el suelo peruano. Ellas son, desde la costa al interior, esto es, marchando de Este a Oeste, las siguientes: zona de la costa, zona de la sierra y zona de la montaña.

La región costera es una estrecha faja en la que predomina el desierto; la presencia de alguna corriente fluvial que baja de la sierra hacia el Pacífico crea de tanto en tanto un vergel, aprovechado al máximo por los pobladores para obtener, mediante una técnica agrícola altamente desarrollada, cultivos esenciales para la vida. En esos lugares es donde se hallan asentados algunos centros urbanos del Perú, incluyendo a su capital, Lima, la antigua Ciudad de los Reyes. Es, sin embargo, la región de la sierra la que tiene mayor densidad de población, y cuenta con centros tradicionales como Cuzco, Cajamarca, Huánuco, Jauja y Huamanga, entre otros. Aquí, en la sierra, es la minería la principal de las actividades económicas; la agricultura sólo es posible mediante el antiguo sistema de los andenes, trazados sobre las faldas de los montes; no es raro encontrar aún en uso terrazas levantadas primitivamente por los remotos antepasados de los actuales labradores indígenas. La región de la montaña lo es también de la selva; la población es escasa en esa zona, pues la jungla avanza incontenible y hace dificultosa la vida. Son los confines de la Amazonia que penetran en Perú, con su lujuriosa vegetación y su hostilidad hacia la vida humana. A veces se han construido poblados que al poco tiempo desaparecían absorbidos por la voraz vegetación.

De tal modo, el hombre peruano ha debido luchar siempre por su subsistencia, pues la tierra no se ha brindado generosa, como en otros países de América, para proveerlo de frutos y granos; por el contrario, ha debido ser pacientemente trabajada, desbrozada y hasta conservada, tratando de asegurar día a día la cosecha futura. Aunque parezca increíble, los incas fueron quienes resolvieron el problema y echaron las bases de la explotación agrícola racional que hoy se practica en la República del Perú.