Se inicia la era de los grandes vuelos


Entretanto, una pléyade de conquistadores del aire recorría las rutas de todo el mundo. El sudafricano Van Reyneveld une Gran Bretaña con su país en 1920. Los franceses Arrachart y Lemaitre vuelan, ida y vuelta, de París a Tombuctú. En 1924, cuatro aviones del ejército de Estados Unidos intentan dar la vuelta al mundo, y dos de ellos lo consiguen en 175 días, recorriendo 44.240 kilómetros en 351 horas de vuelo. Ese mismo año dos franceses, Pelletier D'Oisy y Besin, llegan de París a Tokio en 45 días y 120 horas de vuelo; y dos argentinos, Pedro Zanni y Beltrame, alcanzan hasta la capital del Japón en su intento de volar alrededor del mundo.

A estos intrépidos aviadores siguen muchos otros, quienes establecen nuevos records, ya sea en distancia o en velocidad. Los ingleses Cobham y Brancker, a fines de 1924 y principios de 1925, hacen un viaje aéreo en redondo entre Londres y la India. En noviembre del último año citado, el italiano De Pinedo va de Roma a Melbourne y Tokio, y regresa a Roma. Amundsen, también en 1925, realiza el primer vuelo en aeroplano a las regiones árticas. Por último, los australianos Kingsford-Smith y C. P. T. Ulm vuelan en 1928 desde San Francisco, en Estados Unidos, hasta Brisbane, Australia. Realizaron el viaje en tres etapas de 3.900, 5.020 y 2.880 kilómetros. Nada más magistral se había hecho como demostración de técnica de navegación aérea. Ese vuelo sirvió para adelantar en diez años las líneas aéreas comerciales a través del océano Pacífico.

Todos estos progresos no habían demostrado todavía las ventajas del avión para largos viajes sin etapas, y el record establecido por dirigibles en la vuelta al mundo seguía en pie. Fue entonces cuando dos arrojados aviadores norteamericanos, Post y Gatty, probaron ventura y superaron en 1931, con un aeroplano, la vuelta al mundo dada por el Graf Zeppelin, empleando solamente 8 días y 16 horas; en 1933 Post repitió solo el vuelo, que realizó en 7 días y 18 horas. A partir de ese momento los viajes alrededor del mundo en avión se multiplicaron, y H. Hughes realizó un vuelo verdaderamente extraordinario, pues dio la vuelta al globo en 3 días y 19 horas. La velocidad reduce así las distancias, y cualquier parte de la Tierra está a pocas horas gracias al enorme progreso de la aviación. También las mujeres ofrecieron en este terreno notables pruebas de su arrojo, y entre ellas debemos citar a las norteamericanas Amelia Earhart y Jacqueline Cochran, la inglesa Amy Johnson, la alemana Hanna Reitsch, la francesa Jacqueline Auriol y la neocelandesa Jean Batten.