La obtención y la industrialización del oro en las diversas épocas


La importancia del oro en las artes suntuarias y en función de la moneda ha hecho que se lo busque y elabore desde tiempos muy antiguos.

Según parece, los primeros en explotarlo fueron los chinos, y a los caldeos y egipcios, grandes conocedores de metales, se debe el más antiguo método de aleación conocido.

Los griegos, si bien no explotaban el oro fueron grandes orfebres.

Los romanos recogieron la industria mercantil de los fenicios, y establecieron importantísimas explotaciones mineras. A la caída del Imperio, la minería volvió a Oriente, donde alcanzó un alto nivel, y fue retransmitida a Europa por los árabes.

El descubrimiento de América significó una gran afluencia de oro que provenía del Nuevo Mundo; este oro dio renovado impulso a los países europeos que poseían colonias en América y, además, contribuyó al progreso técnico que desde entonces experimentó la metalurgia.

La producción mundial actual de oro se acerca al millón de kilogramos al año y proviene principalmente de los yacimientos de la Unión Sudafricana, Canadá, Estados Unidos de América, URSS, Australia, México, Rhodesia, India, África Occidental Inglesa y Congo.

El oro suele encontrarse en las aguas de los ríos que atraviesan terrenos auríferos: la erosión del agua desgasta la roca y el mineral se desprende en forma de pepitas o granos. También contienen oro las aguas oceánicas o marinas, y los sedimentos o aluviones a los que se llama placeres; el filón de oro es una capa riquísima de mineral que se encuentra entre capas no auríferas o con pequeñas cantidades de oro.

Para extraer el oro de las arenas auríferas de los ríos se utilizó desde antiguo un procedimiento que rige aún en algunos lugares, pese a su poco rendimiento. Es el lavado. Se conducen las aguas que contienen arenas auríferas a través de canales de fondo rugoso; como el peso específico del oro es mayor que el de la arena, el oro queda en las rugosidades del fondo. Es de suponer que tal procedimiento no da los mejores resultados pues el desperdicio de oro es muy grande. Se pierden muchas partículas en la paila donde se agitan las arenas, o en los mismos canales.

Un método de mayor rendimiento es el de la amalgama con el mercurio, la que al calentarse deja separar el mercurio en forma de vapores y queda como residuo el oro puro.

Pero ni el lavado ni la amalgama agotan completamente el mineral, por lo que se utilizó también el procesado por medio del cloro gaseoso y más tarde otro procedimiento que parece ser el mejor hasta ahora; consiste en tratar el mineral aurífero con una solución de cianuro potásico que disuelve rápidamente el oro que luego es recuperado por diversos métodos de precipitación.

Ahora bien, ya sea que se lo obtenga por lavado o por cualquiera de los otros procedimientos, el oro no se presenta casi nunca puro. Debe emplearse entonces el método de la electrólisis para separarlo de los metales que lo acompañan: plata, cobre, plomo, etcétera.

Todos estos pasos son necesarios para llegar a obtener el oro puro, el más noble de los metales, de hermoso aspecto, color amarillo brillante, inoxidable e inatacable por los agentes atmosféricos.

Cuando se quiere utilizar el oro para acuñar moneda o para joyería u orfebrería, es necesario recurrir a aleaciones con otros metales que le dan mayor dureza, como el cobre, por ejemplo; o coloraciones especiales como la plata, que lo tiñe de un tono verdoso, o el níquel, que lo torna blanco. Así elaborado, el oro es uno de los metales más apreciados.