Cómo funcionan las distintas partes del coche moderno


Resultaría demasiado extenso y engorroso describir una por una las numerosas partes de que consta un automóvil; pero, en cambio, podemos referirnos al trabajo que realiza cada una de las partes vitales que forman el grupo motriz del coche.

El carburador es gobernado por medio del pedal del acelerador; éste permite al conductor del vehículo abrir o cerrar la válvula de entrada del gas, con lo que aumentará o disminuirá, respectivamente, la cantidad de mezcla combustible que penetra en los cilindros, y esto, a su vez, hará que se aceleren o morigeren las revoluciones del motor.

La fiscalización de la marcha del auto, aparte del mando que gobierna la aceleración del motor, descansa en el mecanismo de dirección, la caja de velocidades o cambio de marcha, el diferencial y los frenos. Los engranajes de transmisión de la caja de cambios permiten adecuar la marcha del coche a las alternativas del tránsito o a las dificultades que presente una ruta, especialmente si es en terreno montañoso. Por la caja de cambios se conecta el movimiento del cigüeñal al eje de transmisión o cardan; ella, a su vez, ha sido puesta en movimiento, como vimos anteriormente, por medio del embrague, cuyo tipo clásico consta de dos discos apareados, uno conectado al motor y el otro al eje principal de la caja. Si los discos están separados, o sea cuando se presiona el pedal de embrague colocado al lado izquierdo del conductor -el freno y el acelerador están al lado derecho-, aunque el motor esté en marcha, el coche permanece inmóvil. Cuando se suelta el pedal los discos se aproximan por efecto de fuertes resortes; si el conductor tiene la precaución de soltar gradualmente el mando, los discos entran en contacto con suavidad, lo que permite al automóvil empezar su marcha sin sacudidas.

La caja de velocidades o de cambios de marcha encierra una serie de engranajes cuya relación y contacto puede modificarse a voluntad moviendo una palanca, aunque en algunos modelos recientes ello se produce automáticamente. Los engranajes de la caja de cambios son indispensables, porque el motor por “í solo y en relación directa con las ruedas no tendría la potencia suficiente en el momento de poner en marcha el vehículo o de ascender cuestas. Esto, en cambio, resulta sencillo con la colaboración de pequeños engranajes que transforman el impulso motriz, incrementándolo aproximadamente de la siguiente manera; por ejemplo: puesta la palanca en primera velocidad, cada once vueltas del motor el eje transmisor o cardan da una sola, lo que aumenta lógicamente once veces la potencia de tracción de las ruedas; con la palanca en segunda, la relación es de cuatro a uno; en tercera o directa, es de uno a uno (los coches pequeños, para hacer menos sensibles las diferencias de relaciones, poseen cuatro marchas hacia adelante). Desde luego, una vez que el coche está en marcha a regular velocidad, sólo se utiliza el acoplamiento directo, pues resulta más económico, ya que el motor debe realizar menos revoluciones por cada vuelta de rueda. Las cajas de cambios también están dotadas de un engranaje de contramarcha o marcha atrás, que invierte el sentido de giro en el eje de transmisión; esto facilita el estacionamiento del vehículo al permitirle retroceder.

El eje de transmisión, que lleva, como dijimos, el impulso motriz al eje de las ruedas traseras, conecta con ellas a través de los engranajes encerrados dentro de una caja, llamados, en conjunto, diferencial. Este mecanismo ingenioso permite que las ruedas traseras se muevan independientemente una de la otra, a velocidades distintas, c incluso que una esté inmóvil mientras la otra gira. Esta libertad de movimientos es lo que permite al automóvil doblar una esquina sin deslizamientos, pues la rueda que está más alejada del centro de giro recorre una distancia mayor que la que se halla más próxima a dicho centro.

Los frenos son bandas de fricción, de material similar al empleado en los discos de embrague, que ajustan en la superficie interior de una campana metálica ubicada en la parte central de las ruedas. Estas bandas pueden ser apretadas fuertemente contra la campana de freno, lo que provoca la detención del vehículo; un pedal y una palanca permiten al conductor mover los frenos desde el interior del coche. En la mayoría de los autos modernos la presión ejercida desde los comandos es transmitida a las bandas de freno por un sistema hidráulico.