¿Qué son los rayos cósmicos?


Ningún sentido puede hacernos sospechar que junto a nosotros caen constantemente intensas radiaciones de partículas provenientes de lejanas y desconocidas regiones del Universo. A su paso, las moléculas y los átomos se desintegran por la violencia del impacto, y no sólo son capaces de atravesar toda la atmósfera terrestre, sino que se necesitan espesores de hasta trescientos metros de agua para detenerlos. Como decíamos, estos arrogantes y violentos visitantes pasan inadvertidos para nuestros sentidos, y únicamente mediante delicados instrumentos los físicos han logrado ponerlos en evidencia. Por medio de tales aparatos pueden ser fotografiadas sus trayectorias, u oídas sus descargas.
Los hombres de ciencia han salido al encuentro de los rayos cósmicos en todas las partes en que éstos pudiesen ser hallados; por eso sus mediciones no se han realizado sólo en el laboratorio, sino que también se han hecho en lugares sumamente curiosos, así por ejemplo: en el fondo de profundas minas, en la superficie del mar, en regiones árticas, en las cimas de elevadas montañas, en la estratosfera y aun más allá, por medio de globos y satélites artificiales.
Son muchas las partículas que intervienen en este bombardeo cósmico, pero algunas de ellas se originan en nuestra atmósfera: por eso suele decirse que en los rayos cósmicos existen partículas primarias y secundarias. Las primeras, animadas de enorme energía, son las que producen, en los choques, a las segundas; el conjunto es, en definitiva, una verdadera lluvia de partículas, entre las cuales podemos citar: protones, electrones, neutrones, mesones, neutrinos, fotones, rayos gamma, etcétera.