El primer empleo del cloroformo para ahorrar sufrimientos a los hombres


Ahora bien, el cloroformo había sido descubierto en 1831 por dos químicos al mismo tiempo, mas independientemente uno del otro. Nadie sabía nada acerca de su composición hasta que, en 1835, fue analizado y descrito por un gran químico francés llamado Dumas. El amigo escocés de Simpson parece haber sido el primero que lo conoció en Inglaterra.

Simpson tenía una numerosísima clientela como médico, y comenzó desde entonces a usar el cloroformo para sus operaciones. El éxito fue asombroso. Creíalo mejor que el éter, pues era de más fácil obtención, más fácil de tratar y de tomar.

El éxito del descubrimiento de Simpson fue brillante. Operó con él en un hospital de Edimburgo, en presencia de gran número de médicos y estudiantes, entre ellos el mismo Dumas, quien regocijóse mucho del empleo a que Simpson lo destinaba, y no sintió la más leve envidia por su triunfal descubrimiento.

Mientras tanto, otros médicos continuaban sus experimentos con el éter, consiguiendo buen resultado. Así, pues, ya existían dos drogas que ahorraban el dolor.

Descubriéronse luego otras que producen lo que se llama anestesia local, esto es, que impiden a los nervios transmitir la sensación de dolor al cerebro, que permanece lúcido. Unas, rociadas sobre la piel, hielan la carne; otras simplemente paralizan los nervios, como la cocaína y la eucaína; algunas son inyectadas entre las vértebras e impiden el paso de la sensación al cerebro.