El interior y la pintoresca región occidental de Irlanda


En cuanto se deja la comarca de Dublín, que se distingue por los cuidadosos cultivos, por doquiera se hallan lagos, lagunas y riachuelos. El Canal Real, que atraviesa la isla en línea recta.

En Athlone, casi en el centro de Irlanda, se cruza el Shannon, cuyo curso, que encuentra la cadena de lagos en los cuales se ensancha el río, ofrece imponentes cascadas; a orillas de su estuario, con sus islas y bahías, se levanta la ciudad de Limerick. La ciudad de Galway, junto al canal y frente a las azules islas de Aran, interesa mucho por los restos de edificios españoles, recuerdos de los días en que el comercio de vinos de España era animado y floreciente. Más al Oeste se encuentra Connemara, y después Clifden, en el extremo occidental del canal. La salvaje belleza de los lagos de Corrib y Mask, y la magnificencia de las montañas situadas entre ellas y el mar, impresionan vivamente por su desnudez y soledad.

Irlanda ha sufrido muchas veces calamidades tremendas. Los ingleses intervinieron poco en el país hasta la época de los Tudores; pero, desdichadamente, cuando Inglaterra empezó a llevar la conquista más allá de la Palé, alrededor de Dublín, fue en el tiempo en que se hizo protestante, y no reparó en herir los sentimientos religiosos de los irlandeses. Decidida a subyugar el país, cometió terribles crueldades, especialmente en tiempos de Cromwell, a las que los naturales respondían con duras represalias siempre que se les ofrecía ocasión.

Las revueltas continuaron en Irlanda hasta el primer cuarto de este siglo; y como resultado de la pobreza y los sufrimientos prolongados de su pueblo, desde 1870, aproximadamente, se inició un movimiento separatista de Gran Bretaña, el cual se denominó Home Rule o sea Gobierno Propio. Parnell, miembro irlandés de la Cámara de los Comunes, fue el caudillo de este movimiento, que contaba no sólo con el apoyo de la mayoría de los irlandeses, sino que también recibió la aprobación de eminentes ingleses, entre ellos el mismo Gladstone. Aunque Parnell obtuvo muchas ventajas para el pueblo irlandés, tales como las leyes agrarias, que facultaron al gobierno para prestar dinero a los arrendatarios que deseaban comprar las fincas que trabajaban, no fue hasta 1914, casi veinticinco años después de su muerte, que llegó a concederse definitivamente el Home Rule.

Pero no habían terminado aún las tribulaciones de Irlanda. La provincia de Ulster se oponía al Home Rule y amenazaba con ir a la guerra a menos que se revocase la ley. A la sazón comenzó la primera Guerra Mundial y, ante el peligro, fue pospuesta la controversia sobre el Gobierno Propio.

Por último el gobierno inglés y el Parlamento británico aprobó una ley mediante la cual Irlanda tendría dos gobiernos, uno en Ulster y el otro en Dublín, y en esa ley se disponía que la Irlanda del Sur. bajo el nombre de Estado Libre de Irlanda, tendría la misma jerarquía y poderes que los otros dominios del Imperio Británico. Pero los irlandeses del Sur continuaron luchando por su independencia, la cual fue definitivamente reconocida luego de tanta lucha y sacrificio, por el gobierno inglés en 1949.

La República de Irlanda es un estado independiente, formado por veintiséis condados, es decir la mayor parte de la isla. Su capital es la hermosa ciudad de Dublín.

Seis condados constituyen la Irlanda del Norte, que aun forman parte del Reino Unido de Gran Bretaña.