NUESTROS AMIGOS Y ENEMIGOS INVISIBLES


En las páginas que siguen aprenderemos muchas cosas más acerca de los microbios, esas criaturas asombrosas que viven a nuestro alrededor trabajando sin cesar en provecho o para daño nuestro. Averigüemos la razón por la cual sería imposible la vida sin la ayuda de ciertos microbios -así como otros son enemigos que nos acechan para matarnos-; y también de qué manera destruyen los cuerpos muertos que, sin los microbios, se acumularían, y cómo elaboran materiales para que la vida pueda renovarse. Veremos, por último, que cuanto más se conforme nuestro modo de vivir a las leyes de la Naturaleza, tanto menor será el daño que nos hagan los microbios; y nos daremos cuenta de un hecho muy importante, a saber: que si los hombres se pusieran de acuerdo para luchar contra el microbio de la tuberculosis -como se juntan para exterminar a los lobos y otras fieras- esa enfermedad no tardaría mucho en desaparecer del mundo.

El poder de los microbios varía según la clase o especie a que pertenecen. Existen microbios que poseen la facultad especial de elaborar alimentos con el aire que respiramos. El aire contiene un elemento muy valioso, llamado nitrógeno o ázoe, que la mayoría de las plantas no puede utilizar, ni nosotros tampoco, a pesar de que lo aspiramos, introduciéndolo en nuestra sangre junto con el oxígeno; pero ciertos microbios se sirven del nitrógeno, combinándolo con otros elementos, para formar compuestos que son materiales nutritivos imprescindibles para el desarrollo de la vida.

De algunos años acá esos microbios han sido cultivados por los sabios, quienes pueden embotellarlos y mandarlos luego por correo, para ser sembrados -por decirlo así- en los campos, de manera que cuando los labradores siembren el trigo, los microbios están dispuestos a proporcionarle al cereal buenos alimentos.

A estos microbios les gusta de un modo especial cierto género de plantas que pertenecen a la clase de los guisantes y que no son muy útiles en sí; pero los agricultores saben muy bien que resulta ventajoso el cultivo de tales plantas una vez al año, para enriquecer la tierra y preparar elementos nutritivos para la próxima siembra de trigo. Si todos los años se sembrara trigo en un mismo campo, la tierra quedaría agotada, de modo que los agricultores emplean el sistema llamado de “cultura alterna” o “rotación de cultivos”.

Claro está que es cosa muy grave tanto para los agricultores como para el país en general, el hecho de no poder cosechar trigo todos los años; pero acaso el descubrimiento de esos microbios ;y del trabajo que llevan a cabo, contribuirá dentro de poco a que cambie ¡ese estado de cosas, a que sea más barato el pan. Es, en efecto, de esperar que, mediante su utilización en la forma que acabamos de exponer, se pueda generalizar muy pronto el sistema de enriquecimiento.

A los que se dedican a la industria lechera debe interesarles tanto los microbios como al agricultor, pues su importancia es también muy grande en todo lo que se refiere a lechería. Cuenta, efectivamente, entre ellos el lechero a sus mejores amigos y a sus más peligrosos enemigos. Si nos fijamos; en que los microbios se encuentran en todas partes, comprenderemos que, desde el momento en que se ordeña, habrán de invadir la leche toda clase de microbios -útiles unos, y perjudiciales otros- procedentes del aire, del polvo, la manipulación y también del agua. Ahora bien; siendo la leche una de las cosas más favorable para el desarrollo de los microbios, los que penetran en ella crecen muy 4e prisa, con buenos o malos resultados para el que la bebe. Es deber de todo lechero evitar que entren en la leche microbios peligrosos.

Es preciso que, cuantos cuidan de la leche, sepan que, si bien es un alimente perfecto para nosotros, lo es igualmente para algunos de nuestros enemigos más temibles, como el microbio de la tuberculosis. Sólo ahora se empieza a comprender la importancia de este asunto, y pronto se seguirá en todos los países civilizados el ejemplo de Dinamarca, en donde la leche es ya desde hace largo tiempo objeto de especial cuidado. Para que la leche carezca de riesgos al ser utilizada, actualmente en todos los países se observan ciertas reglas consistentes en evitar, en lo posible, la manipulación, y que ésta, se realice con la mayor higiene. Además se somete a la leche antes de su consumo a un procedimiento ideado por Pasteur, y por eso llamado pasterización, procedimiento que la libra virtualmente de microbios nocivos.