Propiedades del gusto y su verdadera utilidad


Debemos recordar que dos de estos sabores -ácido y salado- corresponden a dos grandes clases de compuestos químicos, de que ya hemos tratado anteriormente. El dulce corresponde a los compuestos llamados glucosas; el amargo pertenece también a un compuesto químico especial. Debemos apartarnos del error común de confundir lo ácido con lo amargo. Verdad es que nadie suele llamar ácido a lo que es realmente amargo; pero oímos decir frecuentemente que una cosa es amarga, cuando en verdad no tiene nada de amarga, sino que es acida. En nada se parece el gusto del limón, que es ácido, al de la quinina, que es particularmente amargo.

La lengua, pues, además de ser el órgano principal de la palabra en los seres humanos, es el del gusto, y debemos saber cuál es el uso de este sentido. Generalmente lo consideramos como si nos hubiera sido dado para proporcionarnos satisfacción; pero bueno es advertir que ninguno de los sentidos tiene por fin el deleite.-todos existen únicamente por pura utilidad. La música y los espectáculos hermosos nos causan placer; pero el uso primordial a que están destinados los sentidos de la visión y el oído es oír y ver las cosas, ayudándonos así en la ejecución de nuestros actos. Y, aunque usamos principalmente el sentido del gusto para el placer, su verdadero oficio es el de avisarnos qué cosas son propias para comer y cuáles no lo son.