Saturno, el extraño planeta que aparece rodeado por un anillo


Más lejos de Júpiter, a una distancia del Sol casi doble de la de aquél, se encuentra el planeta Saturno. Su distancia media al Sol es de unos 1.420.000.000 de kilómetros. Emplea unos treinta años en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Sus dimensiones son poco menores que las de Júpiter, pues tiene un diámetro de más de 115.000 kilómetros. Su forma, como la de este último planeta, es notablemente achatada, lo que responde a las mismas causas. Evidentemente, el globo de Saturno dista mucho de ser rígido; tiene poca densidad y debe de hallarse a alta temperatura. Tampoco alcanza a distinguirse su superficie, oculta por una espesa atmósfera, en la que se determina la presencia de los mismos gases que abundan en la de Júpiter, como ser el metano y el amoniaco. Mediante la observación de manchas situadas en las proximidades del ecuador se ha determinado el tiempo que tarda en dar una vuelta completa sobre su eje. Dicho lapso es de algo más de diez horas.

Saturno tiene nueve satélites, el mayor y más brillante de los cuales es Titán, que tiene un tamaño algo menor que Mercurio y doble al de nuestra Luna. Fue descubierto por Huygens en el año 1655; en 1944 se comprobó que tenía atmósfera.

Pero lo extraordinario de Saturno, que lo distingue de todos los otros astros conocidos, es que está rodeado por un conjunto de anillos concéntricos, que se hallan en su zona ecuatorial. El primero que observó tales anillos fue Galileo, pero no pudo reconocerlos como tales por la imperfección de su telescopio. Sólo en el año 1655 Huygens, el mismo que descubrió el satélite Titán, pudo observar su forma real.

En la actualidad se admite que los anillos de Saturno son tres, y que están separados por pequeños espacios oscuros. El anillo exterior tiene un diámetro de 274.000 kilómetros; el anillo interior se halla a unos 70.000 kilómetros del centro de Saturno. Las separaciones entre los anillos ascienden a varios miles de kilómetros.

En un principio se creyó que los anillos eran aros regulares y homogéneos, constituidos de una sola pieza. Pero por el estudio de la luz del Sol que reflejan, y por consideraciones mecánicas, se demostró que en realidad están formados por multitud de pequeños cuerpos, que gravitan en torno del planeta como otros tantos satélites, siguiendo órbitas que cumplen las leyes de Kepler.

Saturno es el último planeta que puede observarse a simple vista. Pero más allá de él, existen además otros planetas. Fue Herschel quien descubrió esto a fines del siglo xviii tras una paciente investigación del cielo con su telescopio.

Urano se halla a una distancia media del Sol de unos 2.900.000.000 de kilómetros; en dar una vuelta completa en torno al cual, emplea 84 años.

El diámetro de Urano es de 51.000 kilómetros, y es un planeta que, como Júpiter y Saturno, no debe de haberse solidificado todavía.

A su alrededor gravitan cinco satélites, llamados Titania, Oberón, Ariel, Umbriel y Miranda. Pocos detalles pueden observarse en tan lejano planeta, presumiéndose que emplea unas 10 horas en dar una rotación en torno de su eje poco más o menos.

Acerca de su descubridor, Guillermo Herschel, cabe decir que se ganaba la vida en Inglaterra como músico, y se consagraba al estudio de los astros, con gran perseverancia, durante todo el tiempo que le quedaba libre. Como no disponía de medios para comprarse un telescopio de gran poder, él mismo se puso a construirlo, y lo logró al cabo de cierto tiempo. Su telescopio fue el más potente construido hasta entonces, y con el mismo, en 1781, descubrió el planeta Urano y dos de sus satélites.