Lo que ocurriría en la Tierra si fuese siempre de día o de noche


La Tierra posee varios movimientos: estudiaremos primero el que nos produce la ilusión de que el Sol aparece todas las mañanas por el Este y se pone por el Oeste, produciendo la sucesión del día y de la noche. Tómese, pues, un globo -o una pelota, o una naranja- en la mano, y póngase enfrente de una vela encendida en una habitación en que no haya otra luz. La parte de la esfera que enfrenta a la vela aparecerá iluminada y la opuesta aparecerá en la sombra. La vela representa al Sol y el globo a la Tierra; una pequeña mancha de tinta sobre la esfera representará nuestra casa, y se la colocará de modo que quede frente a la luz- Luego se irá dando vuelta, despacio, al globo, y se verá como la mancha de tinta se desplaza hacia la zona en sombra, y deja de recibir la luz de la vela. Si proseguimos el movimiento, la mancha de tinta volverá a salir a la zona iluminada por la llama de la vela.

Como la vela hace las veces de Sol, cuando la mancha de tinta está en frente de la fuente de luz, es el mediodía; después, a medida que la esfera sigue girando, la mancha de tinta que representa nuestra casa pierde poco a poco la luz de la vela, lo que corresponde a la puesta del Sol y a la llegada de la noche. Cuando la mancha aparezca de nuevo por el otro lado de la zona de luz, corresponderá a una salida del Sol.

Si la Tierra no girase continuamente como un trompo, y estuviese fija, entonces una mitad recibiría siempre luz y la otra mitad estaría siempre en sombras. La Tierra tendría una región con día permanente y otro con noche eterna. Si estuviéramos en la primera región, veríamos al Sol fijo en el cielo; si estuviésemos en la zona de sombra, nunca podríamos verlo.

¡Qué extraña sería la vida en esas circunstancias! La gente viajaría hacia una u otra zona exclusivamente para ver el Sol o contemplar el cielo nocturno con la Luna y las estrellas. Aunque en verdad, si la Tierra estuviese enfrentando siempre la misma cara al Sol, toda la naturaleza sería diferente. En la noche continua no habría prosperado la vida, que requiere los vivificantes rayos del Sol: y en la zona que enfrentase siempre al Sol, el calor habría llegado a hacerse insoportable. Únicamente sería adecuada para la vida de plantas y animales la zona de transición entre las regiones de día y noche eternos.

La Tierra tiene, además, otros movimientos. Cuando jugamos con un trompo vemos que éste, al tiempo que gira velozmente en torno a su eje, suele desplazarse sobre el piso describiendo una curva. Realiza los dos movimientos en forma simultánea. Lo mismo hace la Tierra. A la vez que gira alrededor de su eje, da vueltas en torno del Sol- Este movimiento no se aprecia tan claramente como el de rotación, pero es también muy importante, porque de él depende la sucesión de las estaciones.