El agua es el verdadero escultor de nuestra superficie terrestre


En detalle, no hay fuerza que cumpla una acción modeladora más importante que el agua. Aplana cerros, sube los terrenos y arrastra a través de ríos la grava, el barro y la arena que elevan el fondo de los mares- El agua es tan decisiva en el proceso de erosión cuan fundamental para el mantenimiento de la vida. Si las lluvias son abundantes, su efecto erosivo actúa hasta modificar una región, erigiendo colinas y cerros donde hubo una planicie e incluso formando montañas si el terreno es muy alto. Separa los materiales blandos y deja rocas duras, que elevan sus vértices escarpados primero y redondeados más tarde por la lluvia. Además, las corrientes depositan sus cargas de material erosivo al llegar a los lagos o al océano, construyendo porciones de terreno nuevo con forma de deltas. Resumiendo diremos que, bajo la implacable acción del agua y con la ayuda del viento, del calor y del frío, que producen fisuras en las rocas y en los suelos, la Tierra está cambiando constantemente su diversificada y siempre sorprendente topografía superficial.