El tiempo modifica gradualmente el aspecto de la tierra


Así como la historia del hombre se escribe incesantemente en cada hogar, del mismo modo la historia de la corteza terrestre, un momento tras otro, llena sus páginas de pequeños datos, momentáneamente insignificantes, pero de gran peso y valor en el transcurso de millones de años. No es necesario que nos perdamos aquí en el laberinto de las palabras complicadas que emplean las opuestas escuelas geológicas. Bástenos saber que ha triunfado la teoría moderna, la cual atribuye a acciones lentas y continuas los cambios de la corteza terrestre, y rechaza la creencia de que en la historia terrestre ha habido alternativamente períodos de calma, en los que nada ha ocurrido, y otros de destrucción en que toda la vida ha sido aniquilada para dejar campo a la aparición y desenvolvimiento de nuevos seres.

La teoría moderna no sólo nos permite hacernos cargo de lo ocurrido en tiempos pasados, sino que transforma los estudios geológicos actuales. Así, al cruzar un arroyo, al ver cómo cae la lluvia sobre las rocas, o al andar sobre la arena de la playa, podemos observar nosotros mismos las lentas transformaciones que sufre la corteza terrestre.