EL DOCTOR DE PUERTO BURTON


El doctor Guillermo Smyth vivía en el extremo noroeste de Irlanda, en Puerto Burton, pequeño pueblo de la costa en el condado de Donegal, a treinta y dos kilómetros del ferrocarril más cercano y rodeado de pobres pescadores, a quienes suministraba sus cuidados por muy módicos honorarios. Distante unos seis kilómetros de la costa, hallábase la isla de Inishmore, donde algunas familias apenas ganaban lo suficiente para vivir, entregadas a las duras faenas de la pesca.

Hacia fines de 1901 se declaró una epidemia en la isla. El doctor Smyth iba a ella diariamente remando con mucho trabajo sobre la mar gruesa, y llevando consigo lo que necesitaban los enfermos. Vivían éstos en miserables chozas; y el buen hombre tenía que hacer las veces de médico y de enfermero, pues no había nadie que pudiese ayudarle.

Al fin resolvió que, para salvar a los apestados, era indispensable trasladarlos al pueblo, donde estarían mejor atendidos. Pero los pescadores de Puerto Burton rehusaron prestar sus botes, por temor al contagio; y sólo le fue posible hallar uno, y aun éste hacía agua. Un oficial de la Junta de Gobierno local vino en ayuda del médico; y habiendo navegado juntos hasta la isla, trajeron a los pobres enfermos a la embarcación, uno a uno, y volvieron a Puerto Burton. Pero con la carga que llevaba empezó a entrar en el bote más agua de la que el médico había calculado; y mientras él remaba, el oficial tuvo que dedicarse a achicar el agua. De esta manera, agotando sus fuerzas lograron conducir la embarcación a puerto; no bien hubieron desembarcado el último enfermo, cuando el bote se hundió. Pero todas las víctimas de la epidemia estaban ya seguras en tierra y el doctor Smyth marchó a su casa satisfecho. Se acostó y una semana más tarde murió de la fiebre. Con gran abnegación y sacrificio había salvado la vida de muchos a costa de la suya.