De qué modo el lastre impide que zozobren los barcos


Casi todos hemos estado alguna vez a bordo de un barco, y sabemos que, cuando una ola hace que se incline a un lado, aquél vuelve inmediatamente a enderezarse. Tal vez no se nos haya ocurrido nunca preguntarnos por qué ocurre así. Ahora que conocemos la primera ley del movimiento formulada por Newton, es natural que nos lo preguntemos. La ola imprime al buque un movimiento en dirección determinada; y según la primera ley de Newton, el barco debería continuar moviéndose en la misma dirección hasta que algo lo detuviese.

Estudiado el asunto, vemos que el peso del agua desalojada por el buque ejerce sobre él una fuerza que tiende a enderezarlo; mas para que esto pueda suceder, y si no sucediese ningún barco podría navegar sino en mares muy tranquilos, es preciso que el centro de gravedad esté muy bajo. Para lograrlo se cuida de llenar la sentina de lastre, o sea, de alguna sustancia muy pesada, lo cual da por resultado que el centro de gravedad de todo el barco venga a quedar lo necesariamente bajo.

Si por una causa cualquiera se quitase el lastre arrojándolo fuera del barco, el resultado vendría a ser el mismo que el de ponerse de pie en una lancha: el centro de gravedad subiría, y esto significa que el equilibrio sería menos estable y, por lo tanto, podría destruirse con una facilidad peligrosamente mayor.