De qué manera funcionan las esclusas del canal


Ante todo, ¿qué es una esclusa? Tratemos de describirla. Fundamentalmente, una esclusa es un depósito de agua cuyo objeto es hacer que las embarcaciones que navegan por canales o ríos puedan salvar suavemente una diferencia de nivel. Para esto tiene en sus dos extremos compuertas herméticas que pueden abrirse o cerrarse a voluntad. Supongamos que un barco se dirige canal abajo y que en un punto determinado hay una brusca diferencia de altura. Allí se construye una esclusa. Al acercarse el barco, se cierra la compuerta inferior; en tal forma las aguas del depósito suben y quedan a la misma altura que las del curso superior del canal. Cuando el barco ha entrado, se clausura la compuerta superior y se abre la inferior: las aguas descienden hasta quedar al nivel de la parte más baja del canal, y llevan consigo a la embarcación, que continúa navegando sin dificultad canal abajo. A la inversa, cuando se trata de subir a una parte del curso del canal que es más elevada que el sector por donde avanza el barco, se hace entrar a éste en la esclusa, se cierra la compuerta inferior y se abre la superior para que penetre agua, eleve ésta el nivel del depósito y haga subir a la nave hasta el curso superior en forma suave y rápida. Estas operaciones se basan en la fuerza de gravedad, que hace que dos masas de agua, puestas en contacto, busquen establecer un nivel equilibrado. En ciertos casos, cuando el desnivel es demasiado grande se bombea agua para acelerar el proceso, que por lo general no dura más que unos minutos.

Esto explicado así parece muy sencillo, sin embargo es solamente en el siglo xv que se llega a inventar la esclusa, lo que a su vez hizo posible la realización de obras como los canales de Suez y Panamá, entre otros. El material de construcción de tan útil invento fue variado y de acuerdo con la época. Las primeras esclusas se hicieron de madera, con paredes de piedra. Hoy se construyen de cemento con refuerzos metálicos. Pero su funcionamiento y el principio que las rige no se han alterado desde el siglo xv, cuando el genial italiano Leonardo da Vinci mejoró el invento que dos compatriotas suyos habían realizado para canalizar el curso del río Brenta, en 1480.