La morsa, animal gigante con colmillos de puro marfil


La morsa no debe incluirse en la familia de las focas, pues no pertenece realmente a ella. Su cuerpo es muy robusto, está cubierto de una piel rugosa, y su cabeza desprovista de orejas, es relativamente pequeña. Alcanza un tamaño enorme; las hay de cuatro metros de largo, y de más de 1.000 kilogramos de peso. Puede andar cuando se halla en tierra, si bien renqueando de un modo extraño. Lo que más la caracteriza son los enormes colmillos de la mandíbula superior, los cuales le crecen hacia abajo, como los del tigre prehistórico. Estos colmillos son del marfil más puro, y miden 60 centímetros desde la punta hasta la raíz. A pesar de su aspecto monstruoso, la morsa es uno de los animales más inofensivos que hay en el mar. Con sus potentes colmillos escarba el fondo submarino y las rocas en busca de moluscos y otros seres diminutos que le sirven de alimento.