Las barreras geográficas, el aislamiento y las migraciones

 

Los paleontólogos y los zoólogos distinguen animales que han permanecido más o menos aislados de otros grupos durante largos lapsos. Este fenómeno ha sido bastante frecuente en diversas etapas de la historia faunística de la tierra. Así, cuando dos continentes están separados entre sí por un enorme océano, como ocurre entre Europa y América del Norte, es lógico que los mamíferos terrestres no puedan pasar de uno a otro y, en consecuencia, les resulte imposible entremezclarse. En este caso decimos que el océano Atlántico es una barrera natural, porque se opone al libre desplazamiento de esas dos faunas. Otras veces, la barrera puede ser una cordillera o un extenso bosque.

Pero, y aquí sucede algo muy curioso, si nos tomamos el trabajo de comparar cuidadosamente a los mamíferos de la fauna norteamericana con los de la europea, nos encontramos con la gran sorpresa de que se parecen extraordinariamente. Veremos así que el ciervo rojo, común en Europa, existe en América, donde se lo llama uapití, pero es prácticamente el mismo animal; entre el bisonte europeo y el bisonte norteamericano hay igualmente escasísimas diferencias; ocurre algo parecido con los carnívoros, como los osos, los lobos o los armiños; en fin, la lista sería interminable. ¿Cómo explicar, entonces, que a pesar de existir una enorme barrera geográfica esas dos faunas se parezcan? La explicación nos la dará la geografía histórica y aun la actual, pues si el lector se molesta en acompañarnos a examinar un mapa del mundo, podrá ver que, por el Norte, los continentes asiático y americano casi se tocan, ya que apenas están separados por el estrecho de Bering. En otras épocas ese estrecho no existía, y la conexión era perfecta. Pues bien, a esa suerte de pasaje que permitió el intercambio entre dos faunas le damos el nombre de puente geográfico; a través de éL los mamíferos de Europa, Asia y América del Norte se han estado entremezclando durante miles y miles de años; es entonces muy lógico que los encontremos parecidos.

Cuando una región terrestre extensa, tal como un continente; ha permanecido aislada geográficamente de otras vecinas, sus animales en particular y su fauna en general se han transformado paulatinamente, se han diferenciado de otras faunas. Para ello han contado con el factor tiempo en una magnitud que el hombre; corriente difícilmente puede apreciar, pues no es fácil imaginar lo que duran 10 ó 20 millones de años. Extraordinario ejemplo de aislamiento geográfico y faunístico de todo un continente es el caso de Australia, que no es más que una gigantesca isla, la más grande del globo.; Dispuso de tanto tiempo para modificar su propia fauna, sin influenciaos extrañas, que hoy día cualquier  persona un poco observadora no tiene inconveniente en distinguir sus animales típicos, entre los que se cuentan los marsupiales, mamíferos qué nacen muy atrasados, como los canguros o nuestras zarigüeyas.

Otro caso de aislamiento geográfico, no menos interesante, es el de América del Sur. Esta gran porción del continente americano durante casi toda la era terciaria, la Edad de los Mamíferos, como también se la llama, estuvo prácticamente aislada por enormes océanos del resto de América y de todo el mundo.