Derrota de Espartaco y sus huestes: la terrible represalia de los romanos


No quiso Espartaco que sus secuaces continuasen la lucha con Roma, sino que saliesen de Italia tornando a sus pueblos, a Alemania, a Tracia, al punto de que procedían. Mas, como tantas veces habían salido vencedores, se ensoberbecieron y soñaron con abatir el poder romano; y así llevaron adelante su victoriosa marcha. Espartaco sabía muy bien que tal esperanza era absurda; no obstante, no quiso abandonarlos y permaneció con ellos a la espera de entablar una batalla decisiva.

Esta vez los romanos enviaron en contra de Espartaco a un gran general, al frente de numeroso ejército, que derrotó a los rebeldes después de una batalla encarnizada. Espartaco murió combatiendo. Los prisioneros fueron condenados a muerte en número de 6.000, como esclavos rebeldes, indignos de clemencia, y crucificados a lo largo de la Vía Apia.