Los primeros artistas de España: los hombres que pintaron las cuevas de Altamira


Desde los comienzos de la edad cuaternaria, el territorio de la península Hispánica, cuyas cinco sextas partes ocupa hoy España, fue el paso obligado entre Europa y África; por esa razón, todos los movimientos de pueblos acaecidos en dicha era dejaron rastros en el suelo; gracias a ellos, la ciencia arqueológica ha podido desentrañar muchos detalles de la vida de aquellos hombres primitivos.

Aunque agrupaciones humanas relativamente numerosas, especialmente en la zona central donde hoy se alza Madrid, poblaron España en remotas edades, los restos fósiles de hombres hallados son en verdad escasos; no ocurre lo mismo con los utensilios de uso cotidiano que ellos fabricaron, los cuales se encontraron en buen número.

Unos cuarenta o cincuenta mil años antes de Jesucristo, llegaron al suelo español pueblos nuevos, con un aspecto más parecido al del hombre actual, mejor armados, y organizados social-mente en forma más compleja que sus antecesores. A ellos se debe la primera gran manifestación artística de la humanidad: las pinturas rupestres, entre las cuales se destacan, por la perfección de los dibujos y la policromía de los tonos, los famosos bisontes de la cueva de Altamíra, en Santillana, provincia de Santander. La zona de las cuevas pintadas se extiende desde Guipúzcoa hasta Asturias, incluyendo las meridionales, como la cueva de los Casares, en Guadalajara, y las del sector mediterráneo, tales como la cueva de la Pileta, cerca de Ronda.