La historia de las Filipinas desde el descubrimiento hasta épocas actuales


Las islas Filipinas fueron descubiertas por Hernando de Magallanes en 1521. El nombre de Filipinas les fue dado por otro navegante español llamado Villalobos, en honor del príncipe de Asturias, que había de ser Felipe II. Manila fue fundada en 1572. Los principales rivales de los españoles en la colonización fueron los mahometanos del Oriente, a quienes llamaron moros por la analogía con sus afines del norte de África. Finalmente, a mediados del siglo xvii, quedó asegurado el dominio español, después de luchas con holandeses y portugueses.

Hacia fines del siglo xix el sentimiento nacionalista filipino comenzó a manifestarse contra el dominio español; entonces apareció en escena la figura de José Rizal, que finalmente fue ejecutado en 1896. En este año tomó incremento la revolución, y en ella se destacó el caudillo Emilio Aguinaldo, jefe del movimiento.

Los filipinos habían declarado su independencia y Aguinaldo era presidente provisional, cuando estalló la guerra entre España y Estados Unidos. Vencida España, el archipiélago quedó en poder de los estadounidenses, y las relaciones con el nuevo dominador no fueron nada cordiales. Hubo luchas en Manila, y se sucedieron las guerrillas hasta 1902.

Sometido el país, y de acuerdo con lo estipulado en el Acta Jones de 1916, gradualmente el Congreso de Estados Unidos fue concediendo a los filipinos su autonomía. Finalmente, en 1932 aprobó un plan por el cual se constituía la república filipina, pero con ciertas restricciones y disponiendo la libertad total en un término de diez años. Pero este plan fue rechazado por los filipinos, que anhelaban mayores libertades. Por último, en 1934, ambas partes aprobaron un segundo plan, que empezó a cumplirse en 1935. En noviembre de ese año Manuel Quezón fue elegido presidente.

Sin embargo, los filipinos no llegaron entonces a obtener su completa libertad, pues se vieron atacados por un nuevo enemigo: en 1940 las tropas japonesas, en guerra con Estados Unidos, invadieron el archipiélago, y sólo después de casi cuatro años de dura lucha fueron desalojados por las tropas que comandaba el general Mac Arthur. Luzón y Mindanao fueron reconquistadas, palmo a palmo, en sangrientos ataques cuerpo a cuerpo. Además, en aguas de las Filipinas se libraron dos dantescas batallas navales en cuyo desarrollo quedó aniquilada la flota nipona.

La total independencia de las Filipinas fue solamente proclamada el 4 de julio de 1946, como digno premio al gran esfuerzo desplegado durante la guerra.