Algunos aspectos del carácter de los coreanos


En esta breve recorrida por Corea hemos tropezado con innumerables animales salvajes, entre los que figura en primer lugar el tigre, de gran tamaño y magnífica piel, que ha dado origen a la profesión de cazadores de tigres, que goza de privilegios especiales. También hemos encontrado numerosos leopardos, algunos de ellos dentro de los muros de importantes ciudades; ciervos, osos, jabalíes, antílopes, etc. El hombre utiliza en su beneficio los tradicionales animales domésticos: el caballo, el buey, el perro, etcétera.

Vamos a detenernos ahora en un poblado para observar atentamente a sus moradores: altos, esbeltos, de cara larga con estrecha nariz aguileña y barba fina. Son aficionados al uso del bigote, y recogen su larga cabellera debajo de un sombrero de alas anchas. Acostumbran a ir calzados. Las mujeres usan unos pantalones muy anchos que les suben hasta más arriba de la cintura; las que pertenecen a las clases nobles llevan la cara completamente tapada, en tanto que las acomodadas llevan un velo rojo.

La casa coreana es sencilla y los edificios públicos se asemejan a los de los chinos.

El carácter de los habitantes de Corea es dócil, pero desdeñoso con los extranjeros, de cuyo contacto huyeron durante muchos siglos. Su idioma, que está emparentado con el japonés, tiene carácter polisilábico, posee catorce consonantes y una escritura popular llamada en-mun. En literatura y entre las clases superiores utilízase el chino, pero ya desde fines del siglo pasado se emplea en la redacción de documentos oficiales una mezcla de enmun y chino.

Tanto la enseñanza como los sistemas administrativo, judicial y de pesas y medidas quedaron completamente reorganizados bajo el régimen japonés, con arreglo a los modelos institucionales de ese país. La principal fuerza civilizadora de Corea fue el budismo, que llenó una importantísima función en el desarrollo social y cultural. Los templos budistas eran verdaderos núcleos de cultura y la tradición artística de Oriente encontraba en ellos un refugio y un centro de difusión; pero, luego de la dinastía Yi, en el 1400, que favoreció oficialmente la religión de Confucio, el budismo comenzó a decaer y los templos que habían sido centros florecientes de aprendizaje y de arte se convirtieron en simples reliquias del pasado.

El confucianismo se apoderó con mayor fuerza del pensamiento coreano y su influencia se hizo sentir en las normas morales tanto como en la educación. Aunque la literatura clásica coreana es un producto del pensamiento budista, la gran difusión y práctica del culto a los antepasados nos muestra bien a las claras la fuerza de la herencia confucianista.

En la actualidad, la religión más activa de Corea es el cristianismo, que entró allí a fines del siglo xviii pero no pudo propagarse libremente hasta fines del siglo xix. Sin embargo, y a pesar del alto nivel cultural de las religiones que influyeron e influyen en la vida coreana, el pueblo bajo y los campesinos continúan recurriendo a las brujas y brujos para aplacar a los malos espíritus. O acuden al geomántico cuando necesitan fijar la fecha de una boda u otro acontecimiento importante, a fin de que les dictamine cuál es el día apto; también lo consultan sobre el lugar indicado para fijar una casa o una sepultura.