Hamburgo, uno de los mayores puertos del mundo


“Si tenemos necesidad de buques -dijo el kaiser Guillermo II en una ocasión- no hemos de contar para obtenerlos más que con nuestro propio esfuerzo”. Desde aquel momento antes de la primera Guerra Mundial, comenzáronse a levantar grandes astilleros en las arenosas playas del Báltico y del mar del Norte y en las profundas embocaduras de los ríos más caudalosos; en Stettin, a orillas del Oder; en Hamburgo, al borde del Elba; en Bremen, en las bocas del Weser. Las grandes bases navales se establecieron en Kiel y en Wilhelmshaven en el mar Báltico y del Norte, respectivamente; ambas estaban unidas por un gran canal.

Pero el puerto alemán por excelencia fue siempre Hamburgo, ciudad que perteneció a la antigua Liga Hanseática, ocasión en que echó las bases de su posterior poderío comercial.

Antes del conflicto bélico que concluyó con su destrucción casi total, el puerto de Hamburgo era el tercero en importancia mundial, inmediatamente detrás de los de Londres y Nueva York. La mayor parte del comercio ultramarino de importación y exportación alemán se realizaba por Hamburgo, desde donde partían también los mayores transatlánticos.

De su importancia como puerto estratégico y centro industrial nacería en última instancia su ruina, ya que aquélla determinó que Hamburgo fuera bombardeada día y noche, a partir de 1943, por las fuerzas aliadas, a veces durante varios días consecutivos, de tal modo que una extensión de 26 kilómetros cuadrados fue reducida literalmente a cenizas y escombros, y otros 80 kilómetros cuadrados sufrieron gravísimos daños; de 557.000 edificios existentes al comenzar la guerra, 277.000 fueron totalmente destruidos; más de 100.000 personas murieron durante los ataques con bombas de demolición e incendiarias. A partir de 1949 comenzó la reconstrucción del gran emporio comercial. Pese a ser Hamburgo una ciudad antigua, ya que su fundación data de la época de Carlomagno, pocos edificios históricos se conservan; el de la universidad fue destruido en sus dos terceras partes, así como los de dos iglesias góticas; la universidad ha sido ya nuevamente habilitada. Asimismo se han reconstruido la mayor parte de las grandes fábricas, y se ha limpiado de escombros y restos de barcos hundidos en el puerto; los numerosos canales que conectan los ríos Alster y Elba han sido dragados y reconstruidos, y la vida ha vuelto a renacer en las calles de la vieja ciudad.