El gas que se produce constantemente en nuestros cuerpos


Pero éstas son excepciones. Hay otro gas más importante que se encuentra continuamente en la sangre y se relaciona, por decirlo así, con el oxígeno, del que ya hemos hablado. Este gas es el anhídrido carbónico, cuyas moléculas se componen de un átomo de carbono y dos de oxígeno y así lo indicamos por la fórmula CO2. Es un producto constante de nuestros cuerpos y asimismo se engendra en el fuego, que si no lo eliminara se apagaría, sucediendo otro tanto con nuestras vidas.

Hay, pues, dos grandes diferencias, y no una, entre la sangre que fluye a los dedos y la que de ellos regresa: la primera es rica en oxígeno, como hemos podido ver, pero contiene escasa cantidad de anhídrido carbónico; la última es, por el contrario, pobre en oxígeno y rica en anhídrido carbónico, que suministra a los pulmones, los cuales lo expelen en grandes cantidades cada vez que respiramos. Es tal la cantidad de este anhídrido carbónico que debe volver de los tejidos a los pulmones que no podría entrar en la sangre en su estado gaseoso, debiendo, por tanto, estar combinada con algo, en la misma forma que lo está el oxígeno, que da oxihemoglobina, cuerpo realmente sólido.