Cómo toda la fuerza de nuestro alimento proviene del sol


Sabemos que todo el reino animal depende del reino vegetal, el cual a su vez está subordinado al Sol. El pan es un alimento de origen vegetal, puesto que se hace de harina de cereales, pero la energía que obtenemos de él cuando lo asimilamos proviene, en último análisis, de los rayos solares. Cada planta de trigo es como un maravilloso laboratorio que almacena en sus doradas espigas la luz del Sol, así como los elementos vitalizantes del suelo, el aire y el agua. Las plantas se alimentan de aire en el sentido literal de la frase; de la atmósfera extraen cantidades inmensas de carbono con el cual elaboran el almidón y el azúcar, que han de ser luego digeridos por los animales. Desde el pez más rudimentario hasta el hombre, todos los seres del reino animal viven hoy y han vivido siempre de los vegetales, directa o indirectamente. Esto es verdad aun en el caso de los animales carniceros. Cuando un tigre devora un trozo de carne de antílope, está comiendo la hierba transformada de la que se alimentó su víctima mientras vivía. El mundo vegetal de los bosques y las praderas forma la base del edificio de la vida, del cual el hombre es el coronamiento. Las plantas podrían existir sin los animales pero ningún animal podrá vivir jamás sin las plantas. Y así, cuando realizamos el sencillo acto de llevarnos a la boca un pedazo de pan, estamos cumpliendo con la ley que obliga a todo animal a vivir de los vegetales, que en labor silenciosa condensan en sus hojas el carbono del aire y la luz vivificante del Sol.