Cómo abrió el abate aquella galería a través del muro del castillo


-Luego, para esconder la masa de tierra y cascajo que excavaba, me vi obligado a abrirme paso por una escalera y arrojar el fruto de mi trabajo a los huecos que había en ella; pero el pozo está tan lleno que a duras penas cabría otro puñado, sin que indujera a un descubrimiento. Y precisamente en el instante en que contaba con el logro de mis afanes, me abandona la esperanza. No; ya nada me impulsará a renovar tentativas en contradicción con los designios del Todopoderoso.

Así se acordó, y ya que debía desecharse toda esperanza de evasión, buscaron los infelices presos por todos los medios posibles, ocultar las pruebas de su diaria comunicación. Complacióse el abate en pasar la mayor parte del tiempo instruyendo a Edmundo en los diferentes ramos del saber humano, en los cuales era un verdadero maestro.