COMO SU PUEBLO RESPETÓ A LADI GODIVA


Cuando en 1040 era señor de Coventry, Leofrico el Danés aumentó despiadadamente los impuestos que pesaban sobre sus vasallos. Reuniéronse éstos y enviaron a sus hombres más notables a implorar el favor de la esposa de Leofrico, Ladi Godiva, a quien amaba el pueblo por los numerosos actos benéficos que su piedad ejercía con los enfermos y pobres, a fin de que suplicase al tirano que rebajase algunas de las abrumadoras gabelas.

Ladi Godiva intercedió gustosa cerca de su señor a favor de aquellos desgraciados; mas Leofrico la rechazó bruscamente, diciéndole:

-No tienes vergüenza, al interceder por esos siervos pladiñeros y viles.

-¿Qué no tengo vergüenza¿ Haré que lo digáis con razón, y veremos entonces si estos siervos son efectivamente viles u honrados- replicó ella ofendida-. Porque recorreré a caballo la ciudad sin más traje que mis largos cabellos, si logro de este modo haceros desistir de vuestros crueles y despiadados designios.

-Hazlo y accederé a tus deseos-dijo Leofrico.

Ladi Godiva puso en conocimiento de su pueblo lo que proyectaba hacer, y a la mañana siguiente recorrió, en la forma anunciada, toda la ciudad de Conventry de uno a otro extremo, a caballo; y sus habitantes permanecieron entretanto encerrados todos en sus casas, a fin de evitar el más leve motivo de bochorno a su amada y generosa protectora.

Leofrico cumplió la palabra empeñada a su mujer. Suspendió las gabelas que pesaban sobre el pueblo; y, a partir de aquel día, los habitantes de Conventry se complacen en honrar la memoria de ladi Godiva.


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