Batalla de Reynard con el lobo


Después que el rey León hubo perdonado a Reynard por segunda vez, el lobo Isengrim presentó contra él toda suerte de acusaciones, y se resolvió que los dos animales lucharan en duelo para decidir cuál de los dos tenía razón.

Pronto reconoció el zorro que sólo apelando a la astucia conseguiría vencer a su poderoso enemigo, y pensó en la ayuda de una gran amiga suya, la esposa del mono.

-Aféitate todo el cuerpo desde la cabeza hasta la cola -le dijo ésta- y úntate de aceite.

Hízolo así. el señor Reynard, y empezó la lucha en presencia del rey.

Cada vez que Isengrim procuraba hacer presa en Reynard, escurríasele éste do las garras, pues su cuerpo, untado de aceite, era demasiado resbaladizo para que el lobo pudiera mantenerlo sujeto. Entonces el zorro golpeaba a su enemigo con la cola, y antes de que se hubiese recobrado del golpe, le arrojaba en los ojos nubes de polvo que casi cegaban al pobre lobo, y daban oportunidad al zorro para descargar su furia contra el adversario. Así continuó la lucha hasta que el lobo derribó al zorro y llegó a tener una garra de éste fuertemente apretada en la boca.

Reynard se halló ahora en situación bastante apurada, oprimió cuanto pudo al lobo con la otra garra, y cuando éste abrió la boca para dar un aullido, el zorro sacó vivamente la garra que su adversario tenía sujeta con tan grave peligro para él. No tardó el lobo en desfallecer, y Reynard le arrastró triunfante con sus patas traseras dando la vuelta a la arena.

Entonces el rey perdonó al zorro todo el daño que había hecho y lo nombró canciller de su reino, ordenando que todos sus súbditos le tributaran los más grandes homenajes que se acostumbran en la Corte.


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