El reparto de la comida

 

Un joven que llamó a la puerta de una posada, fue invitado a comer con el dueño, su esposa, sus dos hijas y sus dos hijos.

Sentados todos a la mesa, sirviéronse cinco palomas y una gallina; entonces el dueño rogó al joven que hiciese la distribución.

Repartió una paloma entre los dos hijos, otra entre las dos hijas, una tercera entre los dos padres, y él reservóse las dos restantes.

El posadero quedó asombrado de tal sistema de distribución; pero, no obstante, se abstuvo de decir nada. Llegado el momento de servir la gallina, fue invitado el forastero a partirla, y dar a cada uno su parte. lo que hizo el joven con la mayor satisfacción; dio al dueño y a su esposa la cabeza, una pierna a cada uno de los hijos y un alón a cada una de las hijas, y púsose él toda la pechuga y cuerpo en su plato.

El dueño no pudo aguantar más y pidió al joven una explicación acerca de tan original modo de repartir los manjares.

-Hice el reparto que he creído más equitativo -contestó el aludido-. Usted, su mujer y una paloma suman tres; otra paloma y sus dos hijos suman también tres, lo mismo que la tercera paloma y sus dos hijas; para obtener la misma suma yo necesitaba dos palomas: he aquí la explicación. Y referente a la gallina la aclaración es sumamente fácil también: ustedes -dijo dirigiéndose al matrimonio- son la cabeza de la familia, y por ello les di la cabeza de la gallina; a sus hijos, que son el sostén, les serví los muslos, y a las hijas, porque han de casarse y extender sus alas volando lejos de la casa, les serví los alones de la gallina; quedó el resto para mí, por tener la pechuga una forma parecida a la de un buque, toda vez que en un navío vine a este país y en otro pienso volver a mi hogar.


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