El hidrógeno, gas libre que siempre se eleva y es invisible


Hay otros muchos modos de descomponer el agua, pero nos bastará recordar que el paso de una corriente eléctrica a través de ella basta para descomponerla. Son también muchas las maneras de descomponer otras sustancias que contienen hidrógeno, y obtener de ellas este gas; pero no vemos la necesidad de ocuparnos de ello. Tendremos únicamente presente una cosa muy sencilla: que el hidrógeno del agua, el hidrógeno de cualquier otro cuerpo compuesto, y hasta el hidrógeno que se ha descubierto en muchas estrellas, es siempre el mismo, y la razón es que todo hidrógeno está compuesto exactamente de la misma clase de átomos.

El hidrógeno, pues, según podemos estudiarlo en su estado libre, es un gas incoloro, por lo tanto invisible, exactamente igual al aire, que es una mezcla de gases también incoloros. Esto quiere decir que no tiene aspecto alguno, según indica suficientemente la palabra “invisible”.

El hidrógeno es la más ligera de todas las sustancias conocidas; podemos formarnos una idea de su ligereza con saber que el agua es 11.117 veces más pesada que él. Es mucho más ligero que el aire, y al darle expansión se eleva constantemente, lo que puede comprobarse con facilidad por medio de un interesante y sencillo experimento, que consiste en hacer pasar hidrógeno de un recipiente a otro ubicado más arriba. No tiene olor y puede respirarse por un corto tiempo sin que cause daño alguno.