Un nuevo grupo de compuestos orgánicos que se encuentran en muchas frutas y flores


Cuando reaccionan un ácido y un alcohol provocan la formación de un compuesto orgánico denominado éster. Los esteres tienen un olor agradable, a fruta madura y se encuentran, efectivamente, en muchas frutas y flores. Los perfumes y esencias artificiales, de considerable importancia industrial, también están formados por esteres.

Naturalmente que el éster que se forma depende del ácido y del alcohol de que se ha partido. Presentan especial interés los esteres obtenidos a partir de la glicerina debido a que las grasas animales y los aceites vegetales están formados por una mezcla de estos esteres o glicéridos.

La glicerina, cuyo nombre científico es propanotriol, es un alcohol de fórmula CH2OH-CHOH-CH2OH que se presenta como un líquido incoloro y viscoso. Para formar los glicéridos debe reaccionar con el ácido oleico, el palmítico o el esteárico, ácidos todos ellos de elevado peso molecular, es decir, formados por un elevado número de átomos de carbono.

Hasta ahora todos los compuestos orgánicos que hemos estudiado son de cadena abierta, como puede apreciarse fácilmente viendo sus respectivas fórmulas; pero hay también, conforme se indicó, compuestos orgánicos de cadena cerrada o cíclicos de extraordinario interés. Los compuestos cíclicos más importantes son los llamados aromáticos; muchos de ellos se derivan del alquitrán de hulla, que es un subproducto de la fabricación del coque, de excepcional valor.

El compuesto aromático más sencillo es el benceno, un hidrocarburo líquido de aspecto y propiedades físicas semejantes a algunos componentes del petróleo.

De este hidrocarburo se obtiene un gran número de compuestos, por condensación -o sea unión- de dos o más núcleos entre sí, o sustituyendo uno o más hidrógenos por halógenos como el cloro y el bromo, por el grupo NO2 o por el grupo SO3H, de lo cual resulta una serie de derivados, como el nitrobenceno, el cloro-benceno, el bromobenceno y el ácido bencenosulfónico, todos de gran importancia como productos intermedios, pues a partir de ellos se preparan otros derivados como la fenilamina o anilina, de amplio uso como colorante, la sulfanilamida, que es el primer compuesto entre los llamados “sulfas” que en la lucha contra las infecciones son de extraordinaria eficacia.