Por qué sale agua de las bombas, principios físicos en que se basa el mecanismo


Ya hemos visto que si respiramos, es por efecto de la presión atmosférica. Pero también, se da el caso de que deseemos absorber agua por la boca. Véase, por ejemplo, lo que ocurre cuando sorbemos una bebida valiéndonos de una paja, o cuando llenamos el depósito de tinta de una pluma estilográfica. También en estos casos utilizamos la presión atmosférica. Al sorber, por conducto de la paja o de un tubo de vidrio, no hacemos sino reducir la presión por el extremo que tenemos en la boca, de suerte que la presión ejercida sobre la superficie del fluido contenido en el vaso, empuja dicho fluido por el extremo inferior de la paja.

Si mantenemos la punta de la lengua sobre su extremo superior, conseguiremos sostener la columna de líquido a pesar de la fuerza de gravedad; pero al retirar la lengua y dejar que la presión sea la misma en ambos extremos, desaparece la fuerza que contrarrestaba la gravedad, y la columna de líquido bajará.

Esta manera de utilizar la pajilla o el tubo es parecida al funcionamiento de una jeringa, y también al de una bomba. Dentro de la bomba está el émbolo, que se adapta estrechamente a las paredes de ella; al levantar este émbolo, se reduce la presión en el interior de la bomba y el liquido es aspirado, o sea. empujado hacia dentro por la presión atmosférica. Una vez introducido el líquido en el aparato, sólo es cuestión de detalle el expulsarlo por donde ha entrado o hacerlo salir, como sucede en las bombas, por algún otro conducto.

Todos conocemos esas botellas que suelen llamarse sifones, hechas de manera que el líquido que contienen sube por un tubo y baja por otro. Hablando con propiedad no debiera darse el nombre de sifón más que al tubo. Si tomamos uno de esos tubos curvos, prescindiendo de la botella, y después de llenarlo de agua lo sumergimos por un extremo en un vaso que contenga el mismo líquido, toda el agua de ese recipiente se derramará por el otro extremo de! tubo.