Cómo empieza la historia de los descubrimientos cósmicos


Vamos a dar, rápidamente, una visión histórica a fin de conocer las diversas peripecias ocurridas durante la búsqueda del origen de estos rayos.

Los primeros descubrimientos ocurrieron alrededor del año 1900. Varios científicos, trabajando independientemente, observaron en sus laboratorios un fenómeno difícil de explicar. En efecto, comprobaron que el aire, o los gases, adquirían la propiedad de conducir la electricidad sin que se pudiera determinar el causante de este hecho. Los físicos tenían ante sí un problema similar al de un detective que quiere conocer y capturar algún personaje oculto.

Las investigaciones se realizaron siguiendo los más diversos caminos; así, por ejemplo, el físico alemán Geitel descendió al fondo de algunas minas para comprobar si la radiación que convertía al aire en conductor de la electricidad existía en las profundidades terrestres. Por otra parte, el físico canadiense Eve eligió las rutas marítimas, e investigó en alta mar. Las cimas de las montañas tampoco escaparon a la inquietud de los científicos, quienes quisieron experimentar a grandes alturas; el físico alemán Kolhórster utilizó esta ruta.

En todas partes estaba presente el misterioso rayo, ¿dónde estaba su origen entonces? Se necesitaron diez años de pacientes estudios para que los científicos comenzaran a afirmar, con fundamento, que tales radiaciones tenían su origen en lugares externos a nuestro planeta. Desde entonces, las ascensiones a grandes alturas fueron la meta de muchos investigadores.