Don José Battle y Ordoñez, dos veces presidente de la Repñblica del Uruguay


José Batlle y Ordóñez, presidente de los uruguayos en 1903-1907 y en 1911-1915, nació en Montevideo durante la llamada “época caudillista”, en 1856. Su padre, el general Lorenzo Batlle, también había alcanzado esa alta magistratura. Tuvo Batlle y Ordóñez una educación cuidada; le fue dado asistir a la Sorbona y al Colegio de Francia. De regreso en su patria, actuó políticamente en las filas del partido Colorado, y dedicóse en especial al periodismo político; fundó el diario El Día, actuó en el Parlamento, luchó contra Saravia, y el 1* de marzo de 1903 sustituyó a Cuestas en la presidencia de la República; al comenzar el año siguiente agravóse la crisis política, y Aparicio Saravia tomó las armas contra el gobierno. La muerte del caudillo permitió al presidente Batlle y Ordóñez dedicarse a cumplir pacíficamente su programa de gobierno, que incluyó un intento de reforma de la Constitución y la terminación y apertura al servicio público de la red ferroviaria del Oeste, así como del servicio de tranvías en Montevideo. Como se produjeran frecuentes huelgas obreras, poco antes de terminar su mandato envió Batlle al Parlamento un proyecto de ley que establecía horas de trabajo, descansos anuales obligatorios, condiciones especiales de trabajo para la mujer y el menor, y el derecho de huelga; el Uruguay fue así, a comienzos del siglo xx, uno de los países más avanzados en legislación social de toda América.

La administración Batlle reorganizó la enseñanza universitaria y creó nuevas facultades; contempló especialmente la extensión de la enseñanza secundaria, y aumentó el número de liceos.

Durante la segunda presidencia de este eminente ciudadano, las innovaciones en la estructura jurídica de la Nación se acentuaron, especialmente la tendencia al estatismo, esto es, el sistema que propicia la intervención del Estado en la mayor parte de las actividades humanas, especialmente en lo tocante al control de los medios de producción. Dentro de ese orden, cabe mencionar la nacionalización del Banco de la República y del Hipotecario; la creación del Banco de Seguros y de la Administración Nacional de Tranvías y Ferrocarriles del Estado; la nacionalización de las fábricas eléctricas y el establecimiento del monopolio de energía.

El proyecto de reforma constitucional de Batlle y la organización del gobierno colegiado chocaron con la férrea oposición de un apreciable sector del coloradismo; el partido se dividió, y el Parlamento aplazó la consideración del proyecto.

Después de su descenso de la primera magistratura, Batlla continuó desde el llano su actuación política, hasta su muerte, en 1929.