Las suelas y los tacos son partes vitales del calzado


La suela se corta de un cuero más grueso y fuerte que el elegido para la capellada. Una máquina de rodillos para prensar, la toma entre dos pesados cilindros y le hace sufrir una compresión de varias toneladas. Esta fuerte presión, que sustituye al martillado pretérito o batido de la suela por el zapatero manual, tiene la ventaja de comprimir las fibras del cuero, con lo que aumenta su resistencia. La suela, ya prensada, pasa a otra máquina que la calibra, es decir, que le hace adquirir un espesor uniforme.

La primera suela, llamada palmilla o plantilla, lámina de cuero fino y flexible, se prepara del mismo modo. Otra máquina abre una hendidura que separa el borde de la plantilla en dos partes; una de ellas se denomina esquina. La misma máquina hace una muesca a lo largo de la superficie de la esquina. Es en esta lengüeta donde se coserá después la plantilla a la tira de suela llamada vira, y la muesca, practicada por la máquina de abrir hendiduras, servirá de guía para el operario que, a su turno, maneje la máquina de coser.

La vira es una tira de cuero resistente y flexible, que sirve para unir la capellada con la plantilla y luego con la suela por medio del punteado.

El taco está formado por varias tapas de cuero pegadas unas a otras por medio de cola. La última tapa del taco es la más resistente, dura y prensada, a la que una máquina muy potente corta y da forma exacta. Los contrafuertes, que refuerzan la parte del talón, se hacen con cuero especial.