¿Por qué nos parece más frío el hierro que la madera?


Nuestro sentido del tacto al tocar algo para saber si está caliente o frío no depende enteramente de la cantidad de calor o frío que tenga el cuerpo. El mármol del lavabo y la toalla que pende al lado están ambos sometidos a la misma temperatura; pero el mármol es mucho más frío que la toalla. Todas las partes componentes de un martillo están sujetas también a la misma temperatura, a menos, naturalmente, que se haya calentado al fuego un extremo de él, y sin embargo, el hierro del martillo es mucho más frío que su mango de madera. En todos estos casos el cuerpo que tocamos es, por lo general, más frío que nuestra piel, y así, el calor afluirá de nuestra piel al cuerpo que hayamos cogido. Nuestro tacto depende exclusivamente de la rapidez con la cual la cosa toma el calor de nuestros dedos. El mármol y el hierro toman el calor con mucha rapidez; y rápidamente también comunican el frío a nuestros dedos, y por eso decimos que tenemos frío en los dedos, queriendo decir, en realidad, que nos han comunicado el frío, o mejor dicho, que nos han robado el calor.

Pero la madera y el algodón no se apropian tan rápidamente del calor de cosas más calientes que ellos, y entonces es cuando decimos que no están tan frías. Tendríamos que decir que el mármol y el hierro son buenos conductores, y que la madera y el algodón son malos conductores del calor.