¿Desarrollamos mayor energía al subir una pendiente que al caminar por terreno llano?


La diferencia entre ambos esfuerzos puede ser medida fácilmente, y se dice que el subir una pendiente elevada, a un paso dado, nos cuesta un esfuerzo más de veinte veces mayor que el caminar al mismo paso por una superficie horizontal. No debe causar, por tanto, extrañeza que caminemos más despacio cuando vamos cuesta arriba. La razón es la misma que hace que tardemos más tiempo en levantar con la mano un gran peso que en colocarlo en el suelo. En el primer caso, tenemos que vencer la acción de la gravedad, y desarrollar un esfuerzo superior a ésta, mientras en el segundo sólo tenemos que ejercer un esfuerzo insignificante para contrarrestar en parte la fuerza de la gravedad, a fin de evitar que el peso caiga al suelo con excesiva rapidez.

La diferencia que existe entre el caminar a favor de la gravedad o en contra de ella puede manifestársenos de otro modo. El caminar por un terreno llano no reporta grandes ventajas a una persona gruesa que desea adelgazar; pero si se dedica a subir grandes pendientes, pronto podrá apreciar que tiene que quemar buena parte de su grasa a fin de producir la energía necesaria para elevar su cuerpo venciendo la fuerza de gravedad.