Cómo Grecia, cautiva, cautivó a su soberbio emperador


Unos cien años más tarde, 168 a. de J. C, Macedonia fue hecha provincia romana. Veinte años después de esto, Corinto era tomado y la misma Grecia quedó sujeta a Roma.

Pero como ha dicho un poeta romano, “Grecia, cautiva, cautivó a su soberbio conquistador”.

Durante años y años, Roma había ido a aprender en el arte y en la literatura de Grecia, y al lograr la conquista de ésta, celebrada en Roma con largas procesiones triunfales, en vez del usual cortejo de reyes y reinas vencidos, raras bestias y un gran espectáculo de bárbaro esplendor, pasaron ante los romanos magníficas y calladas formas en mármol y en bronce, los bellos tesoros artísticos de Grecia, arrancados de santuarios y templos para adornar las ciudades romanas y servir de modelo a todo el mundo conquistado.

Alejandro había hecho ya bastante con mostrar Grecia a los asiáticos, pero a las armas romanas se debe principalmente que el conocimiento del arte y de las ciencias griegas saliera de los estrechos límites de la pequeña península. En realidad, Grecia tornóse entonces “un país sin fronteras”, y su influencia, su poder maravilloso, se sienten aun hoy por todo el mundo en innumerables aspectos de la cultura para los que Grecia sigue siendo ejemplo.