Los comienzos de la guerra: el general Jackson, Stonewall


Al reunirse las tropas que habían acudido  al llamamiento de Lincoln, levantóse  en el Norte un inmenso clamoreo de «¡A Richmond!», y aunque a los generales no se les ocultaba que aquella muchedumbre allegadiza no estaba en disposición de entrar en campaña, como se daba el caso de que la mayoría de los voluntarios se hubiesen alistado solamente por tres meses, no hubo más remedio que ponerse en marcha, y así fue como el 16 de julio (1861) salía de Washington el general Irvin Me Dowell, al frente de 35.000 hombres, contra el general sudista Beauregard, su antiguo condiscípulo en la Escuela Militar de West Point, que sólo tenía 23.000 combatientes.

Chocaron ambos ejércitos a orillas de un arroyo llamado Bull Run, cerca de la aldea de Manassas (21 de julio), y gracias a la pericia y energía del general sudista T. J. Jackson, que se sostuvo firme como un muro de piedra (de donde su sobrenombre de Stonewall), fueron derrotadas las tropas de la Unión, que se retiraron, presas de pánico, sin detenerse hasta Washington.

Semejante resultado desengañó dolorosamente a los federales, que creían poder dar por vencida la insurrección de los confederados en el plazo de tres meses; fue llamado para ponerse al frente del ejército y reorganizarlo el general Jorge Me Clellan, que había demostrado buenas condiciones militares en la defensa de la Virginia occidental, y emprendiéronse sin pérdida de tiempo algunas operaciones en los Estados de Kentucky y Missouri, favorables en general a los unionistas, aunque de poca importancia.