Enero


Su nombre es Jano; los romanos le adoraban en un templo que permanecía abierto en tiempo de guerra, y cuyas puertas se cerraban durante la paz. Era el dios de los principios y de los fines; y así todo piadoso romano que deseaba emprender bien un negocio, o terminar felizmente una empresa, imploraba la asistencia de Jano. Era, así mismo, este dios el guardián del cielo; y los romanos le consideraban como protector de los atrios y puertas de sus hogares. El templo de Jano tenia doce puertas, número que correspondía al de los doce meses del calendario juliano.

La idea que sugirió la manera de representar al dios Jano fue en extremo feliz. En efecto, atribuíasele la facultad de ver al mismo tiempo lo porvenir y lo pasado; y por eso sus estatuas nos lo muestran con dos caras, mirando en direcciones opuestas; y, si advertimos que el comienzo del año es la ocasión oportuna de considerar el tiempo que huyó y de prever el que nos traen los nuevos doce meses que se nos ofrecen en perspectiva, veremos cuan acertados anduvieron los autores de dicha representación simbólica. Es, por tanto, Enero el mes que invita a reflexionar en los años ya transcurridos, y a tomar resoluciones previsoras para el año que empieza. La palabra Enero viene del latín " Januarius " que a su vez deriva de "janua", puerta; porque el primer mes del año es el que le inaugura y por decirlo así le da entrada.


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