Ya no hay Pirineos


Cuando el embajador de España en Francia, marqués de Castelldosrius, comunicó al duque de Anjou, luego Felipe V, que había heredado la corona de España con motivo de la muerte del rey Carlos II, exclamó: “¡Qué gozo! ¡Ya no hay Pirineo! ¡Se han hundido en la tierra y no formamos más que una nación!” Dieciocho años después, cuando España y Francia entraron en guerra, la frase “Ya no hay Pirineos” cobró actualidad y se popularizó con sentido humorístico; hoy se la cita para calificar bienes u obras de corta duración.